30th Anniversary

7 dic. 2017

La empresa cocainera y su legalización

La historia es contradictoria porque la hipocresía de historiadores y gobernantes ha llegado al máximo cuando la costumbre mayoritaria contradice eso que los hombres llaman democracia y ha dado como resultado la mejor farsa política porque los mismos que defienden la tal llamada democracia son los mismos que violan la ley y siguen guardando en el armario sus actos ilícitos, de paso se lucran con el dolor ajeno y abusan de posiciones políticas para llenar sus bolsillos de dinero que en realidad debe ser de propiedad de todos los habitantes del país porque los recursos de una nación se deben repartir equitativamente entre todos sus hijos e hijas por igual. Estados Unidos es una nación de doble moral, allí existe dentro del gran conglomerado más de 100 millones de habitantes que consumen cocaína abiertamente aunque paralelamente hay una ley que prohíbe el consumo de esta costumbre la realidad supera la ficción. Los funcionarios que controlan en las entradas los productos ilícitos no tienen ojos para ver los grandes cargamentos que ingresan al país por lo general en aviones con escudos gubernamentales y con el circo de la hipocresía, el mismo gobierno ha creado organizaciones para controlar lo ilícito pero su verdadera intención es el control del comercio y el reclutamiento del dinero producto de la venta para engrosar su aparente poder y lograr someter a pueblos y naciones a sus caprichos y vejámenes.


Los países en donde la tierra produce la mejor hoja de coca y en donde las plantaciones de la planta de coca se da en forma natural porque allí es  su hábitat silvestre, deben aprobar, el cultivo, cuidado y nuevos métodos de cultivo de la coca como planta, y el proceso y elaboración dentro del laboratorio de la cocaína como producto que se debe comercializar en forma lícita para que el dinero que genere esta clase de gusto social, logre dividendos para nutrir y cubrir necesidades de las mayorías que esperan que el producto y los recursos de la tierra sean para todos por igual. Llego la hora de mostrar los rostros de los verdaderos protagonistas narcotraficantes. Los gobiernos extranjeros ya no tendrán que establecer bases militares para cuidar en forma ilegal los cultivos de la planta de coca sino que deben dejar su hipocresía, también pagar los impuestos al país que por sus características y hábitat natural, tiene el medio ambiente propicio para cultivar la mejor planta de coca de colores exquisitos y variados, el mismo estado debe controlar los elementos que se usan para su proceso y transformación en cocaína, sean de mejor calidad y logren por lo menos elaborar un producto en condiciones de higiene y que cumpla con leyes internacionales y no pongan en riesgo la salud de la población mundial.


Los gobiernos deben escoger a través de licitaciones, empresas marítimas, terrestres y aéreas para que transporten la planta de coca y la cocaína ya elaborada, en países consumidores como Estados Unidos, se deben construir aeropuertos especializados con autoridades de emigración y aduana, capacitadas para controlar la calidad del producto y el peso del mismo, para que los impuestos sean reconocidos por el estado y repartidos en forma equitativa a las necesidades de la población más desfavorecida de privilegios. La ley debe ir en contra de la hipocresía de los gobiernos. Se lee que los gobiernos persiguen el cultivo de la planta de coca y su procesamiento hasta llegar a ser cocaína. Sin embargo esos mismos gobiernos son cómplices de asesinatos, masacres, desapariciones, incendios, pobreza y desigualdad. Los gobernantes tienen doble moral y hacen la farsa de ser ciudadanos de bien cuando en realidad son los peores delincuentes porque cada día asesinan a varios de sus ciudadanos y sigue creciendo el acto ilícito y como fantasía, hacen debates que duran meses con perdedera de tiempo mientras otros rufianes parásitos que no trabajan y que se hacen llamar senadores, llenan sus bolsillos del dinero que le pertenece al pueblo en general. La mayoría de los politiqueros y gobernantes se benefician de los negocios ilícitos y siguen apareciendo personajes de mala conducta como Pablos Escobares y Chapos Guzmanes. Cuando visitamos los barrios poderosos y residenciales de ciertas ciudades en Estados Unidos y en otros países, comprobamos que las mejores mansiones y casas, están en manos de gobernantes de países tercermundistas que de la noche a la mañana llegan a tener riquezas que nadie sabe de donde salieron pero que el mismo pueblo conoce que fue producto del maritráfico o del narcotráfico.


Ya es hora de ponerle freno a la hipocresía de gobernantes, de sus gobiernos, aprobando y legalizando la industria de la planta de coca con todos sus derivados en el proceso químico hasta llegar a la cocaína para que desaparezcan los malos de doble moral y todos los ciudadanos hagan de frente sus preferencias sin tener que acudir a una curul política o gubernamental para robar los recursos de la tierra que deben estar en manos de todos los ciudadanos y ciudadanas. Que los impuestos deben apoyar la canasta familiar y el derecho que tiene el hombre a su salud, habitación, trabajo, recreación y educación. Hasta el momento solo unas cuantas o pocas familias se han beneficiado del cultivo y proceso de la planta de coca. Ya es hora de hacer colectivo el derecho que tienen los pueblos de beneficiarse de los recursos que produce la tierra que los parieron y que los vio nacer. Los militares y las fuerzas de policía también son hipócritas y farsantes frente a la ley y al dinero que produce lo ilícito. Cuando los gobiernos legalicen el proceso para la elaboración de la cocaína, su distribución y comercio, todas las fuerzas armadas de países productores y consumidores deberán actuar con transparencia pues los gobiernos tendrán también que pagar la misión del representante de la autoridad con justicia, equidad y con excelente remuneración para que no tenga que robar o deba mentir para quedarse en sus bolsillos con parte del botín del ilícito. Lo prohibido siempre tendrá secuaces y malandrines de la estafa y la mentira. La legalización de lo ilícito como algo legal y controlado, sacara mejores ciudadanos y ciudadanas y no tendrán que esconderse ante la ley porque la misma ley debe llegar primero a la estabilidad y a la aplicación de la justicia sin robar privilegios.


Los jueces y abogados también han sido otros facinerosos que se han lucrado de lo ilícito. Estos pelafustanes son los mejores hipócritas de la farsa teatral de lo ilícito. Al legalizarse lo que se considera ilegal, la autoridad civil debe nombrar jueces y abogados especializados en la tramitación y aplicación de la ley y del hecho ilícito legalizado como licito. Las universidades tendrán que enseñar métodos nuevos para controlar el cultivo y manipulación de la planta de coca y la elaboración de la cocaína y algunas entidades deben sacar profesionales especializados en el cultivo, manejo, cuidado y elaboración tanto de la planta de coca como de la cocaína para uso recreativo, industrial o medicinal. De la planta de coca como alimento se pueden elaborar varios productos incluyendo productos orgánicos, nutrientes y medicinales. Esta maravilla creada sirve para alimentar hombres y animales y la misma se puede utilizar para abonar la tierra y lograr que otros productos agrícolas aumenten en tamaño y productividad. Además se pueden elaborar repelentes contra plagas y enfermedades que afectan aun a otros cultivos alimenticios u ornamentales como maderables.  


La planta de coca es sagrada, fue creada por Dios para aumentar la energía en los hombres, animales irracionales y en plantas de varias especies.  Está compuesta de varios nutrientes, carbohidratos y aceites,  que logran despertar la conciencia del humano terrícola. En los animales actúa como tranquilizador y regulador del apetito como controlador de peso y calidad de la carne animal. Aun se puede utilizar para la alimentación de animales, algas y larvas alimenticias. La planta de coca también sirve para la elaboración de vinos y alcoholes saludables al humano y al animal. Los gobiernos deben dejar su propia hipocresía y actuar con la verdad y no debe mentir porque si no logramos invertir con conciencia en la verdad, arribaran a la tierra otras inteligencias y seremos esclavos de nuestras propias mentiras e inventos. Si los hombres actuamos con transparencia y equidad, ninguna inteligencia extraterrestre nos someterá a esclavitud porque la verdad nos hará una sola fuerza de norte a sur y de oriente a occidente. Mientras continúe la farsa, hipocresía y mentira, el hombre estará sometido a su propia extinción y desaparición. En unos años será muy tarde porque todo tiempo perdido no habrá lágrimas para borrar la mediocridad y brutalidad de los de doble moral.



Si no queremos más Pablos Escobares, Rodríguez Orejuelas, Clanes Ochoa o Chapos Guzmanes, debemos enfrentar lo ilícito, legalizando la realidad para que los protagonistas maritraficantes y narcotraficantes, dejen de ser invisibles, pasen a la lista de mejores contribuyentes, paguen sus impuestos con honestidad de frente a la ley, el mal desaparecerá y seguramente disminuirá el consumo porque cuando no se prohíbe una costumbre la misma puede desaparecer. Los gobiernos dejaran de ver muertos en las calles y los periodistas honestos harán libremente su trabajo. Los delincuentes medios de comunicación desparecerán porque ya no tendrán lectores ni televidentes. Veremos cómo los países y sus habitantes mejoraran en su canasta familiar y el hombre vera el equilibrio social sin necesidad de acudir a la falsa democracia o a la demagogia de los rufianes de siempre. Ya no habrán más politiqueros, ni la derecha ni la izquierda podrá hacer su agosto dentro del mercado persa porque este ya no existirá más.  Es hora de legalizar con inteligencia eso que consideramos ilícito. Siempre habremos personas en el mundo que no necesitamos para la felicidad los alcaloides porque muchos humanos producen en forma natural intrínsecamente el alcaloide para la felicidad y eternidad.    

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